"Un árbol aislado es una nube anclada a la Tierra.
Un bosque son nubes, lluvia y vida asegurada para las tierras, los ríos y los seres que crecen a su alrededor.
Los árboles recogen el agua de lluvia en su follaje y la dejan caer suavemente.
Estas gotas, que pudieran erosionar la tierra desnuda, caen en el bosque del árbol al arbusto, y de este a la planta,
y luego a la hojarasca,
que va pudriendo y convirtiéndose en humus, capaz de retener, como una esponja, gran cantidad de agua.
Así se entiende que la erosión en el bosque sea prácticamente nula, que los manantiales manen con constancia y que no sequen
ni produzcan inundaciones, pues el agua retenida fluye poco a poco.
La evaporación a través del suelo, en el bosque, es pequeña, pues con su ropa reciben los árboles el calor del sol y mantienen sus
raíces a la sombra.
El viento, otra causa de evaporación, es frenado por los árboles hasta convertirse en suave brisa en el interior del bosque.
De esta forma, el agua permanece en el subsuelo y el árbol la busca y absorbe con sus raíces, y engrosa su cuerpo y se alimenta con
las sustancias minerales disueltas.
A través de las hojas, el árbol devuelve el agua de la tierra al cielo, poniéndola de nuevo en circulación.
Un olmo grande puede transpirar unos 300 litros al día."